Indie Wars: creando un juego de cartas

Ocurrirá algo terrible

Nueva colaboración co NGC 3660. Una manera especial de celebrar un cumpleaños 🙂

Origen: Ocurrirá algo terrible

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Barro de Alicia Pérez Gil

Señor, Sí señor: Nuevo Relato en PATREON

SENOR SI SENORSINOPSIS:
La Jonesy es una nave terrestre tripulada que vigila un planeta cubierto de algo que parecen nubes y que en realidad son gases de los que nada se sabe. La superficie del planeta jamás ha sido vista. Tampoco sus habitantes.
La tripulación de la Jonesy echa mano de un poco afortunado sentido del humor para sobrellevar la misión. Joe Jiménez, novata nacida en Albacete, es la destinataria de las bromas pesadas de sus doce compañeros. Al menos hasta que todos ellos desaparecen.
¿Se los ha tragado la niebla? ¿Se trata de otra broma pesada? En cualquier caso, la respuesta de la novata Jiménez es la única que le han autorizado a dar: Señor, sí, señor.
Ciencia Ficción en su variante de space opera ligera con tientes de humor militar. 5.000 palabras de lectura refrescante solo para mecenas.
¡Disfrutadlo!

 

En PDF, EPUB y MOBI

 

 

Extraño Laboratorio de Verdades Incómodas

FEAT-VIVIR¿Qué es el Extraño Laboratorio de palabras incómodas?

Es un alfabeto ilustrado.

La ilustradora es LíneasSinMás, a quien podes encontrar en Facebook y en la foto de mi perfil, que es obra suya. De hecho, el proyecto surge a partir de sus ilustraciones, que nacieron de manera espontánea durante ese extraño mes que los ilustradores llaman Inktober.

Sigo a esta mujer desde hace años y siempre que puedo la lío para que colaboremos. En esta ocasión le pedí permiso para adoptar sus dibujos y escribir un pequeño texto para cada uno. Poco a poco el abecedario tomó forma. A cada ilustración correspondía un concepto, a cada concepto una palabra y a cada palabra un formato.

 

La A es de Amor

La B es de Boicot

La C es de Cólera

La D es de Diferencia

La Z es de Zoo

ABECEDARIO PATREON L

Desde que terminamos de montar los textos en su precioso fondo de imitación papel he querido hacer algo físico con este trabajo. Porque es bonito, es inspirador y merece un formato especial. Merece convertirse en un objeto de culto, de colección.

El plan es crear un cofre sencillo que albergue postales en blanco, negro y rojo. Una postal con cada letra: la ilustración en el anverso y el texto en el reverso.

Para conseguir esto necesito mucho más que una editorial convencional. Os necesito a vosotros. Aquí está la página donde podéis convertiros en los merecedores de alguna de estas recompensas.

Todas las semanas subiré una de ellas a este Patreon mío para que los mecenas sean los primeros en verlas. Ellos, desde un solo euro, recibirán en cuanto se publique la última letra, el E-book completo en PDF, EPUB o MOBI.

Los patrones de 5€ recibirán una copia impresa en formato libro encuadernado en cuanto lleguemos a los 100€. Será una edición cuidada en formato 10×15 en blanco y negro cosida a mano con hilo granate, firmada y dedicada por mí misma. También recibirán el E-book

Los patrones de 10€ recibirán una copia del cofre con las postales en cuanto lleguemos a los 1000 € más una tarjeta adicional con una dedicatoria de las dos autoras y, por supuesto, todo lo anterior.

 Todo esto además de poder leer los relatos, poemas y otros textos que aparecerán por aquí con mucha más asiduidad que hasta ahora.

Es una meta ambiciosa, pero el proyecto es precioso.

Os dejo dos imágenes de muestra y toda mi esperanza.

 LABORATORIO LETRA A

Balada del Caballero Estándar. Un poema dedicado a la Hacedora de Galletas, el Señor de la Coca Cola y la Dueña de la Llama

FEAT-VIVIREra el caballero estándar,

el de la figura igual,

un cualquiera de las justas;

en el cortejo, uno más.

De armadura bien pulida

y  modales adecuados

ponía mucho cuidado

en no destacar su altura,

ni ser gordo ni delgado.

Tuvo algunas aventuras;

ni muchas, ni pocas, más

que quien no salió de casa

y menos que el que tuvo más.

Encontró una damisela

vestida entera de verde

de todos bien conocida

como ComúnyCorriente.

El cortejo fue complejo

sin llegar a complicado;

una cosa de los medios

muy de estándar acuñado.

Tras lograr la mano ansiada,

aunque sin mucha agonía,

hubo boda, hubo banquete

sin despilfarrar comida.

Primero, segundo y postre

más el baile acostumbrado,

luna de miel en La Manga

y luego vuelta al trabajo:

aquí un duelo, allá un dragón

acullá una guerra justa,

un devolver su blasón

a los límites sabidos,

a la zona de confort,

antes de hacer tabla rasa.

Esta es la vida, en resumen,

de un buen caballero estándar.

¿Por qué te ofende que una charla sea de pago?

FEAT-VIVIRAyer asistí en twitter a un día de vorágine. Como soy una mujer blanca y cishet no la percibí como vorágine racista, pero sospecho que lo fue. Durante larguísimas horas, un montón de personas blancas insultaron y acusaron de diferentes atrocidades a una mujer negra.

¿El delito? Decir que cobraría por unas charlas acerca de racismo. Entiendo que se trata de charlas a favor de la erradicación del problema y que por tanto serían charlas pedagógicas. Entiendo, por tanto que se trata de pedagogía. Así, en pocas palabras: un curso o taller o charla, para ayudarnos a ser menos racistas; es decir, para ayudarnos a ser mejores personas.

¿Las acusaciones? Pues la más aséptica pero no por ello menos dañina fue la de capitalizar el activismo. Es decir, tratar de ganar dinero mediante el activismo.

¿Sabéis? Ni siquiera voy a entrar en profundidad en la defensa que más se ha recogido en las redes: que esta mujer negra, Negra Flor, se paga los viajes y por lo general el material y hasta los locales para dar esas charlas y que por tanto no obtiene beneficios. Ni hablaré de ese vicio absurdo que blancxs y negrxs compartimos y que es el de comer tres veces al día, salir vestidxs a la calle y mandar al colegio a nuestrxs hijxs.

No, hoy vamos a hablar de cobrar por el trabajo realizado.

Porque, veréis, no existe ninguna diferencia entre ir al sicólogx y asistir a una charla de raza. El sicólogx te arregla tus taras mentales (hablo así del trabajo de lxs sicólogxs porque soy paciente, no se me ofenda nadie. Es familiaridad) y negra Flor te arregla tus taras sociales. Ambxs tienen derecho a cobrar. Igual que cobra unx médicx. Mi hermana es médica y, además de curar a sus pacientes, a la colega le pagan un sueldo a fin de mes. Qué vergüenza, lxs médicxs, que deberían conformarse con salvar vidas. A lo mejor os parece que lxs activistxs negras no salvan vidas. Bueno, pues estáis equivocadxs. El racismo mata y mata a lo bestia, así que quienes que trabajan para erradicarlo trabajan por la vida. Desde mi punto de vista, además, trabajan por algo mucho más importante: trabajan por la vida digna de las personas racializadas. Y por desasnarnos a lxs blanquitxs, que tenemos mucho que aprender. Sobre todo porque sin ese desasnamiento, lo de la dignidad que decía antes, va a ser difícil.

Puede que todo lo que he dicho te parezca demagogia y que de verdad creas que la labor de sicólogxs y médicxs es sustancialmente diferente de la labor de lxs activistas. Puede que vayas a escribir un comentario hablando de los años de carrera universitaria que hacen falta para operar a corazón abierto. No sé tú, pero yo antes de que me contesten que seis u ocho años de carrera no son comparables a toda una vida siendo negra en un mundo de privilegios blancos, me lo pensaba.  Sobre todo si no conoces los blogs o el canal de youtube de la persona de quien estamos hablando.

Luego, para finalizar, está el asunto de siempre, el que no terminamos de interiorizar: si no quieres ir a una charla, no vayas. Ya está. No vayas. Pero deja a la conferenciante en paz.

Vale, y la última: piensa muy bien qué es lo que te pica tanto en todo este asunto: que te pidan dinero, que te pidan dinero por algo que tú consideras que es gratuito, que te lo pida una mujer, que te lo pida una mujer negra…  Yo no sé qué es lo que te ha ofendido tanto como para formar parte de la vorágine de ayer. No lo sé y no me interesa. Pero estaría bien que tú sí los supieras. Por si el motivo fuese bochornoso y lo quisieras trabajar.

A veces los suicidas

FEAT-ESCRIBIRA veces los suicidas

no es que quieran morirse.

A veces la vida es como una clase

de matemáticas de tercero

cuando en segundo diste griego,

que a lo mejor derivar, derivas;

pero lo de integrar te viene grande

y piensas que mejor tender a cero.

A veces los suicidas

no es que tengan miedo.

Es que les pesa la certeza de ser inadecuados.

Como los calcetines negros

que de tanto lavarlos quedan pardos.

A veces los suicidas

no es que quieran morirse.

Es que no son expertos economía

y no entienden el valor de la oferta

porque no tienen demandas.

A veces los suicidas

quieren morirse.

Tampoco hay que darle tantas vueltas.

 

 

Exposición “Mateo Maté”: Canon

FEAT-MIRARReconozco que tengo una manera propia de acercarme a una exposición de fotografía, pintura, escultura o cualquier otro arte. No reivindico que sea una forma original o única de hacerlo, sólo digo que es la mía. Tampoco creo que sea la mejor. A mí sin embargo me sirve. Este modus operandi tiene mucho que ver con mi relación con la literatura también. Me refiero a lo que escribo yo. Ya sabéis: en cuanto termino un texto, se me olvida lo que he escrito. En parte porque creo en el exorcismo y en el vaciado a través de las letras y en parte porque también creo que, una vez expuesto al lector, el texto deja de pertenecerme. Esto me está dando algunos quebraderos de cabeza a la hora de participar en la lectura conjunta de Inquilinos. Porque dije que contestaría a los lectores y la verdad es que me cuesta horrores acordarme de cuál era mi intención cuando escribí. De hecho, estoy releyendo.

En cualquier caso, esta actitud que tengo respecto a mi obra la tengo también respecto a la obra ajena y por eso ahora que voy a hablar de Canon, la exposición de Mateo Maté que se puede visitar ahora en la sala Alcalá, 31 de Madrid, no voy a decir nada de su autor, ni del sentido que él mismo o el comisario de la muestra le dan. Hablaré en cambio de lo que yo vi, que está mediatizado por cómo estoy viviendo ahora.

La información oficial, por supuesto existe, es bueno conocerla y podéis encontrarla en la web de Alcalá 31 y en la Web del propio Mateo Maté.

PLANTA SUELO

La sala es preciosa, blanca, con techos abovedados y lámparas muy pesadas. Se trata de una nave similar a la central de una iglesia, de paredes blancas y suelos de piedra gris muy claros. En este caso la planta se ha dividido en forma de laberinto. Antes de entrar en ese camino dividido, abrupto y engañoso ya se tiene acceso a dos obras: una escultura mitas hombre y mitad mujer, desnuda; y otra que muestra un torso masculino cuya mitad inferior aparece cubierta con una túnica aparentemente femenina.  Para acercarse a ambas, Alicia, que soy yo, que somos todos, tiene que dar un paso y adentrarse en la madriguera del conejo. Se encuentra así dentro del laberinto y, un poco más adelante, ve dos estatuas más: dos hombres sin cabeza.

¿Mi interpretación? Sencilla y evidente: si sigues por este camino, por cualquiera de estos caminos, te explotará la cabeza. Te va a tocar deconstruir lo que sbes del cuerpo humano tal y como ha sido representado a lo largo de la historia. Te va a tocar replantearte si el canon griego sigue vigente y, lo sentimos, pero, la respuesta a va ser que no.

Esta exposición, de esculturas blancas, de un blanco nuclear, que juega con obras de arte tan conocidas como la Venus de Milo, el Doríforo de Polícleto o el Discóbolo de Mirón, nos pone delante de hombres y mujeres negros (vaciados en escayola blanca ad maiorem gloria de la sorpresa), de mujeres y hombres ancianos de mujeres y hombres que nos obligan a cuestionarnos si son hombres, mujeres o pertenecen a un tercer o cuarto género y de personas cuyos genitales se obvian. También hay mujeres embarazados, hombres gordos, un cristo sin brazos que enseña pene y testículos y un esqueleto con gajos de carne (en perfecta escayola blanca).

Curiosamente (o no) las esculturas no pierden equilibrio, delicadeza o armonía. Se trata de obras que conservan incólume el maldito canon y que a la vez lo destrozan. Obras dispuestas de manera aparentemente aleatoria cuya contemplación solo es posible tras recorrer una serie de recovecos que, desde mi punto de vista, representan el camino necesario para una deconstrucción personal que nos permita ver que sí, que hay más de un tipo de mujer, más de un tipo de hombre, más de una raza, más de una edad.

Canon es la exposición que desbarata de un manotazo el eslogan del autobús naranja. Y hay que verla porque es bella y porque es diferente. No provoca, no pretende nada más que mostrar la cantidad de realidades diferentes que se esconden tras lo que nosotros consideramos una realidad única.

Os dejo unas fotos (permitidas) y la recomendación de que os deis un paseo por allí y me contéis luego qué os ha parecido. A mí me reconcilió un poco con el ser humano.

Dioseros, de Eduardo Vaquerizo

FEAT-LEERPrólogo a la reseña.

Y mirad que me da pereza, esto…

Sí, Vaquerizo y yo compartimos no solo editorial sino fecha de lanzamiento de nuestras primeras novelas con Cerbero. Vosotros no lo sabéis, pero tenemos un grupo de Messenger en el que estamos varios autores cerberiles del que también forma parte el editor. Por resumir nuestras conversaciones sin faltar a mi deber de confidencialidad, os diré que suele importar poco de lo que hablemos, el resultado siempre es que me deseditan. Vamos, que soy la voz de la discordia. Para lo que nos interesa, la concordia era: estaba bien que hicieras reseñas de novelas de Cebero antes de publicar con nosotros, peor ahora va aquedar endogámico y corporativista y feo. La discordia, que soy yo, estableció que me da igual. Soy lectora y como lectora tengo opinión. Como además tengo un blog, tengo un sitio donde verter esa opinión. Como además mi costumbre es no mentir en público y menos por escrito, puede el respetable opinar acerca de mi corporativismo lo que le apetezca. No seré yo quien se lo impida. Preferiría que confiara en mi honradez, pero…

Y ahora hablemos de Dioseros

Dioseros habla de cosas que suceden en el espacio. Eso quiere decir que la novela se divide en dos partes, aunque esas “partes” estén intercaladas y dependan tanto la una de la otra que casi sea imposible diferenciarlas.

Esta es la sinopsis:

La cultura de los Funcionarios se extiende por toda la Galaxia desde sus instalaciones en el Gran Anillo, ofreciendo servicios a otras civilizaciones. Sus ministerios proporcionan, entre otras cosas, ejércitos privados, grandes ofertas de ocio o dioses hechos a medida a quien pueda pagarlos.

Un pobre ciego que pide limosna en las calles de Calandanar, ajeno a aspiraciones morales o metafísicas, se cruza en el camino de Isaías y Elena, dos dioseros que viajan a través de los planetas haciendo milagros y sorteando peligros. Desde ese momento, su vida entera, su destino y su propia fe se verán alteradas para siempre. No puede ni imaginarse todo lo que le queda por ver.

La novela parte por tanto de un capítulo primero que promete aventuras sin fin, acción trepidante y grandes descubrimientos. El ciego, los dioseros, el milagro, el descubrimiento de un nuevo mundo… Este primer capítulo me encantó, me dejó con muchas ganas de ver cómo se desarrollaba la novela y, por supuesto, qué sucedía con las relaciones de los tres personajes principales. Porque yo soy una lectora de personajes.

Esa característica de mi modo de leer hace que Dioseros no sea una novela para mí; porque a partir del segundo capítulo la novela emplea un montón de páginas en describir el mundo –los mundos, en realidad- para que nos hagamos los lectores una composición de lugar y una idea del tamaño y la importancia de las cosas. Como todo eso a mí no me interesa en absoluto, pues la novela me ha aburrido mucho.

Está muy bien escrita, mucho. No le quito ni tanto así de valor literario; pero el tema no es el mío. Los dos o tres momentos que sirven para que la trama avance me han sabido a poco; el desarrollo de los personajes me ha sabido a poco ¿Quiere esto decir que están cojos o mal construidos? No, ni mucho menos. Quiere decir que este tipo de novela no es para el tipo de lectora que soy yo.

¿Dejaré de leer las próximas entregas del anillo? Ni loca. Cuando algo está tan bien escrito, hay que aprovechar. Aunque no sea la literatura preferida de una.